jueves, diciembre 10, 2015

A la atención de:

Estimado Sr.:

Los abajo firmantes, trabajadores del departamento de [...], le hacemos llegar el siguiente comunicado con la intención de poner en su conocimiento la situación actual del del departamento, así como las sugerencias y peticiones alcanzadas por libre consenso acerca del futuro de los puestos de trabajo que ocupamos.

Somos plenamente conscientes de la importancia que tiene para cualquier empresa el hecho de seguir los procedimientos establecidos en su seno, así como de mantener en cualquier circunstancia una actitud cordial y constructiva que permita afrontar cualquier reto o desacuerdo con las mayores posibilidades de éxito.

Es con esta actitud con la que se redacta el presente comunicado. Contamos también con la esperanza de que sea recibido de igual manera y tratado con la debida importancia por parte de las personas responsables que lo reciban.

El principal motivo de este escrito es la turbación, incluso preocupación, que ha aparecido entre nosotros después de haber llegado a nuestro conocimiento las intenciones con las que se ha abordado la negociación de la nueva Relación de Puestos de Trabajo (en adelante RPT) por parte de la empresa. En la actual propuesta de RPT, la cual hemos tenido oportunidad de examinar, figuran todos los pormenores que afectan a las plazas y a las categorías laborales de los trabajadores la empresa.

Después de dicho examen, y habiendo visto la aparente disparidad existente, tanto en el reparto de las plazas nuevas como en el de los complementos retributivos, entre nuestro departamento y el resto, deseamos hacer constar los siguientes puntos:

  • Nuestro malestar porque no podemos sino pensar que no se le está dando al departamento la importancia debida en el funcionamiento de nuestra empresa. En este caso los datos se nos antojan cristalinos: de las [...] incidencias solucionadas el pasado año [...] un total del 56% las ha solventado nuestro departamento.

  • Nuestra perplejidad al constatar que, lejos de dotar al departamento del personal que éste está requiriendo para hacer frente al continuo crecimiento de la carga de trabajo, se sigue optando por que una parte muy importante de éste (incluyendo el desplazamiento y el mantenimiento de los equipos [...] tanto de manera personal como telefónica) sea desempeñado por trabajadores eventuales y por becarios.

  • Nuestro desconcierto al ser igualmente conscientes de que a la situación descrita en los dos puntos anteriores, la cual hace ya demasiado tiempo que existe, no se le plantea dar una solución, ni a corto ni a medio plazo. No es difícil imaginar la erosión emocional y desmotivación que esto supone en una plantilla, la cual tiene cada vez menos claro qué les deparará el futuro laboral.

  • Teniendo todo esto en cuenta, agradeceríamos respuesta por parte de las autoridades pertinentes a las siguientes cuestiones:
    1. ¿Por qué una importante parte de la plantilla actual del departamento está en situación eventual, cuando realizan un trabajo de asistencia técnica que se ha demostrado de sobra necesario y merecedor de un puesto de trabajo fijo?
    2. ¿Por qué el trabajo de solución de incidencias está sustentado mayoritariamente por personal eventual o en beca, y por qué estos estos últimos realizan de facto tareas de técnico o de atención inmediata cuando su función es la de formarse?
    3. ¿Por qué no se consolida y amplía la plantilla de técnicos de categoría [...] de manera acorde a la carga de trabajo, y por qué no se la dota de la estabilidad que [... ] se requiere para el buen funcionamiento?
    4. ¿Por qué no está planteado dotar a los técnicos del departamento de la opción de jornada partida, cuando por la tarde hay cada vez más apertura de incidencias, teniendo éstas que esperar hasta el día siguiente por falta de personal?
  • Dadas las presentes circunstancias nos ha parecido oportuno denunciar esta palpable precariedad de los puestos de trabajo que ocupamos y dirigirle las siguientes peticiones para que sean consideradas en la actual negociación de la nueva RPT:

    1. La consolidación de las plazas eventuales de los técnicos del departamento.
    2. La ampliación de la plantilla de técnicos del departamento.
    3. La dotación a los técnicos del departamento que sean necesarios de la posibilidad de optar voluntariamente a jornada partida, ya que actualmente no existe plantilla de tarde.
    4. El reparto equitativo de pluses de especialización y dirección entre los técnicos del departamento, al igual que se quiere hacer con otros grupos.
    5. La dotación al departamento de los recursos técnicos necesarios para el buen desempeño de nuestro trabajo, incluyendo un mayor espacio que cumpla las normativas de seguridad y salud en el trabajo, ayudas al desplazamiento entre centros y herramientas para la resolución de los problemas, entre otras cosas.
    6. El retorno de los becarios del departamento a una función acorde a su condición de estudiantes en beca de formación, y que en ningún caso se delegue en aquellos más responsabilidad o carga de la estrictamente necesaria y lógica, contrariamente a lo que sucede en la actualidad.
Confiamos en que este comunicado cumpla su función principal de informarle convenientemente de nuestra situación, quedando a su completa disposición para cualquier duda o consulta.

Esperando una pronta respuesta por su parte, le mandamos un cordial saludo y nuestros mejores deseos.

Atentamente:

miércoles, diciembre 09, 2015

Vean M*A*S*H

Y luego, cuando hayan terminado de pasar el delicioso rato que, sin duda, les deparará esta película dirigida por Robert Altman, vean la serie que nació de ella. Véanla con amor y respeto, y ella les acompañará durante años y décadas, y envejecerá con ustedes.

Véanla cuando estén desanimados, pues en ella encontrarán las claves para encontrar oro en el charco más pequeño. Véanla cuando estén animados y en ella recordarán que en toda alegría hay una pequeña amargura, y seguirán alegres y tal vez se harán un poco más sabios.

Véanla cuando busquen una serie de humor ligero o cuando necesiten bucear en los entresijos del alma humana en busca de verdades. Permítanse atravesar esa delgada capa de maravillosa frivolidad para luego volver a ella, como quien se sumerge buscando perlas en un lejano mar del Sur y luego sube a la superficie feliz de haber hallado algo hermoso y único.

Véanla cuando necesiten reír y no les defraudará. Véanla cuando necesiten llorar y ella les acogerá con una sonrisa dulce. 

Véanla cuando necesiten conflictos y también cuando necesiten salir de ellos. Cuando busquen ideas para bromas pesadas o cuando necesiten inspiración para cazar a un bromista. Cuando quieran reconciliarse con los médicos y las enfermeras, y con los ejércitos. Y con las personas.

Véanla cuando busquen un liderazgo sabio y prudente. Véanla cuando quieran valorar el trabajo bien hecho y también cuando necesiten ayuda para entender el que no se hace tan bien.

Véanla cuando busquen sórdidas historias de amor en los asientos traseros de un jeep, cuando quieran saber acerca de los vaivenes de los matrimonios, cuando quieran tomarse un champagne hecho a partir de ginebra de alambique en buena compañía.

Véanla con sus hijos, pues su humor es blanco como una bata de hospital, y también con sus padres, pues su humor es negro y penetrante como un obús.

Véanla en su idioma natal o en versión original. Con audio de risas o sin él. No importa porque sea cual sea el camino escogido éste les llevará a esa desconocida ubicación en Corea y a su cápsula de tiempo enlatado que yace enterrada para dar fe de cosas que no pueden ser dichas ni oídas, pero que sí pueden ser entendidas.

Véanla, y cuando vuelvan de ella tal vez lo hagan cambiados.

Véanla. Vean M*A*S*H.

jueves, abril 16, 2015

Entre todos los dejamos y ellos solos se murieron

Es por la mañana y a escasos metros de mí hay dos operarios del ayuntamiento trabajando a golpe de motosierra, realizando una tarea que no es la tarea que tendrían que realizar.

Hace algunos meses, alguien dictaminó que los árboles situados al lado del edificio donde trabajo presentaban riesgo y que podía caer alguna rama. Ese mismo alguien, supongo, hizo colocar una cinta roja y blanca delimitando el perímetro de la zona de riesgo, esto es todo el lateral sur del edificio. Los que trabajamos en él vimos una pequeña molestia en esto porque venía a cortar una de las dos vías de acceso al mismo, pero imaginamos que esa molestia sería temporal y que pronto vendría alguien a eliminar las ramas peligrosas.

Una semana después no había aparecido nadie con intención de sanear los árboles. Quince días después hubo quienes nos empezamos a saltar la cinta. Al mes todo el personal lo hacía. Y así llevábamos varios meses.

Al final ha aparecido alguien, pero no para sanear los árboles sino para derribarlos. Y eso es exactamente lo que están haciendo los operarios a golpe de motosierra.

Las pequeñas injusticias son las peores porque van ennegreciendo el alma poco a poco, en silencio, bajo cuerda. Son las pequeñas injusticias, las de andar por casa las que crean cínicos y desencantan a quienes tenemos un particular (e irreal) sentido de la justicia. Porque son multitud, porque las vemos todos los días y las integramos, porque sabemos que siempre ha sido así.

El derribo de esos álamos blancos no es comparable a un golpe de estado, a una masacre de estudiantes, a un atentado terrorista. Pero está mal. Y no porque el derribo de árboles sea malo, pues hay ocasiones en que es necesario, sino porque se está haciendo por los motivos erróneos, esto es la desidia, la corrupción y la incompetencia de alguien situado en una esfera superior al que escribe estas impotentes lineas.

Esos álamos podrían haberse salvado si, como colectivo, nos hubiéramos preocupado de ellos.
A ver cuánto tiempo pasa antes de que alguien venga a llevarse los cadáveres.

viernes, abril 10, 2015

Atente a tu tonta tarea y programación


El segundo del tema del vídeo enlazado arriba me hace bastante gracia, como casi todo lo que hace Mamá Ladilla: Atente a tu tonta tarea.

La primera vez que oí algo parecido fue hace bastantes años, cuando era pequeño y vi Tron (la original) por primera vez. En el último tercio de la película tiene lugar el siguiente diálogo:

Flynn: "Bueno chicos ya sabéis, seguid haciendo lo que se supone que tenéis que hacer aunque parezca una locura."
Tron: "Sí. Eso es lo que pasa con los programas."
Flynn: "Siento decepcionarte pero la mayoría de las veces eso mismo pasa con los Programadores."
Tron: "Extraño e increíble."

El diálogo tiene enjundia: podríamos atacarlo desde el punto de vista del libre albedrío, por el prisma de la exención de responsabilidad ante una autoridad superior, por la tésis de que lo creado siempre tiene elementos de quien lo crea... Pero hoy me apetece ser un poco más prosaico y hablar un poco sobre programación.

Hace bastantes años, en los albores de la informática, mi padre me dijo que los ordenadores era tontos. Aquella concepción se refleja bien en otro magnífico diálogo de la misma película:

Alan: "Algunos ordenadores pensarán pronto."
Walter: "Ja, sí, será estupendo: las computadoras empezarán a pensar y las personas dejarán de hacerlo."

Aunque esta visión acerca de la capacidad de los ordenadores está bastante desfasada sí sirve para ilustrar la realidad de los programadores, ahora más que nunca, pues los lenguajes de alto nivel han convertido el programar en una serie de procesos automáticos e invisibles para el programador. Y tanto el auge de dichos lenguajes como el aumento en la complejidad en las plataformas de desarrollo han venido a dar con la siguiente (e incómoda) realidad: no tenemos ni idea de lo que hace nuestro programa a un nivel básico. Yo trabajo con Visual Studio 2010 y desarrollo en C# .NET. Es una plataforma potente y que permite que hasta un inútil como yo haga algo como una aplicación web funcional y publicable. El control de código predictivo funciona tan bien que ni es necesario prestar atención a la sintaxis, y las alarmas de error saltan a la mínima. Las plantillas son tan complejas que prácticamente no merece la pena empezar de cero y se opta por adaptar una de las existentes. El interfaz gráfico funciona tan bien que ya no merece la pena meterse a editar el html directamente (aunque yo, orgulloso de mi pasado a golpe de notepad, no use dicho interfaz).Y así un sinfín de ayudas suplementarias que buscan hacerle la vida más fácil al programador.

¿El resultado de todo esto? Una cosa buena y otra mala: la buena son aplicaciones fáciles de crear; la mala son programadores perezosos, es decir, malos programadores.

En otra ocasión comentaré mis pensamientos acerca de la automatización y de sus ventajas e inconvenientes, pero considero conveniente exponer aquí un aviso que afecta a todos los que trabajamos con máquinas: cuanto más inteligente es la máquina más capacidad tiene para automatizar procesos cognitivos que en épocas pasadas recaían sobre los hombros del operador de dicha máquina, y de esa manera la misma se arroga cada vez más atribuciones al tiempo que el operador tiene cada vez menos. En este cuadro es obvio que lo deseable sería que el operador, al verse descargado de tareas tediosas utilizase ese tiempo y esa energía ganados para ejecutar procesos superiores. Pero la realidad suele ser la contraria, a saber, que el operador hace cada vez menos y pasa paulatinamente a ser un controlador, alguien que vigila mientras la máquina ejecuta sus procesos.

Yo, al escoger una plantilla prefijada de proyecto en Visual Studio, pongo en marcha una serie de procesos automáticos que crean el proyecto, los componentes esenciales, las plantillas css, una página de inicio, un fichero de configuración, y un largo etcétera. Con un sólo clic ya tengo hecho algo que de normal llevaría mucho más tiempo desarrollar. Esto, que a priori es algo bueno, tiene el efecto colateral de que a mí, como programador, ya no me hace falta saber cómo se crea un proyecto a mano. Cedo mi control al programa en una tarea cognitiva compleja, y de paso me ahorro pensar y tomar decisiones que afectarán a un nivel básico al devenir del proyecto, por ejemplo algo tan prosaico como la nomenclatura de nombres de archivo. Es decir, a menos que yo luche activamente contra ello y me ponga a hacer tareas manualmente, el programa me hará peor profesional.

Huelga decir que la celeridad es la mayor ventaja de ceder el control a las máquinas, y en un gremio donde (en general) los plazos de entrega siempre son cortos, esta cesión de control se ve como un mal menor al compararlo con las (aparentes) ventajas que ofrece. Los gestores ven en estos programas una ventaja pues el producto tarda menos en hacerse y el tiempo es dinero. Es un producto de menor calidad y la cualificación profesional necesaria es igualmente menor, pero hay ganancia, y eso es lo más relevante de la ecuación.

La conclusión es que la tarea de los programadores (y de otros gremios) es cada vez más tonta, entendiendo por tonta aquella que requiere menos procesos mentales para ejecutarse. No tendría por qué ser así, y de hecho es muy posible luchar contra esa tendencia, pero es necesario hacerlo activamente. El cerebro tiende a economizar y a hacerse perezoso, y las máquinas, poderosas ayudantes en multitud de campos, nos ayudan también a eso.

Bostezos a rector 2015

Bueno, pues ya estamos de nuevo en campaña electoral para escoger al rector (¿para cuándo una rectora?). Esta santa casa donde trabajo desde hace ya años cuenta con una idiosincrasia muy peculiar, pero en época de elecciones tiene un funcionamiento muy parecido a cualquier otro ente público: carteles, mítines, promesas, pancartas... ruido en general.

Y el que suscribe, considerando despreciable todo tipo de ruido, considero pues igualmente despreciable todo este proceso, toda esta pantomima de la cual somos presa regularmente mis compañeros y yo.

Todos los candidatos son iguales en lo esencial, todos ellos parecen cortados por el mismo patrón. Esto es como ese capítulo de Futurama en la cual hay elecciones a Presidente de la Tierra y los dos principales candidatos son dos clones, de nombres John Jackson y Jack Johnson respectivamente. Y es que esa sensación de aire ya respirado, de película vista mil veces campa por sus respetos estos días por mi centro de trabajo, y todos lo llevamos como podemos. Hay quien da la bienvenida a toda esta bendita parafernalia aunque sea sólo por romper un poco la monotonía; hay quien dice que hay trabajo que hacer y que no tiene tiempo para tonterías; hay quien lo intentar ver desapasionadamente y sólo entra al trapo en los desayunos... en el fondo es la misma canción de siempre, con los mismos acordes, el mismo tema al que sólo le han cambiado un par de comas y algún punto y seguido. Aún así quedan algunas personas que realmente piensan que estas elecciones llevan a una puerta que da a un buen cambio, intrépidos buceadores que, o bien después de haber abierto mil ostras aún les queda esperanza de encontrar la perla, o bien que llevan demasiado poco tiempo buceando como para darse cuenta del reparto de probabilidades de encontrar dicha perla.

Ambos (magros) colectivos tiene mi admiración, pues todos estos procesos se me antojan largos como un día sin pan, y como tal soy presa del deseo de que terminen recién han empezado. Pero esa paciencia que (dicen) llega con la edad, tan necesaria para hacer frente a esto, parece que ha salido huyendo también, igualmente harta de grandilocuencias, de promesas que se incumplirán, de corruptelas y conventillos, de palabras dichas una y otra vez. Como esta entrada.

En unos meses sabremos quién dirigirá (ja) los destinos de la UCM durante los próximos años. Entre tanto toca respirar y centrarse en las cosas importantes. Como siempre vaya.

miércoles, febrero 11, 2015

A mí me viene la Vodafone una vez al mes

Esta mañana, inmerso en mi mundo de encefalograma plano habitual al coger el metro por la mañana para ir al trabajo, escuché la conversación de una chica y un chico que estaban justo detrás de mí. Dicha conversación fue motivada por la malhadada coletilla "Vodafone" que la chica de megafonía coloca delante de todo lo que tiene que ver con la vieja y querida línea 2 del Metro de Madrid, roja ella, a saber, "...correspondencia con línea 2 VODAFONE". Ahí, pegado con chicle. Yo a fuerza de escucharlo ya ni le hago caso pero se conoce que a éstos dos jóvenes que comentaba aún no debían estar vacunados, les entró la risa y comenzaron a bromear al respecto con frases bastante ingeniosas:

-"Claro, ahora todo lo rojo es Vodafone."
-"¿Sí? Pues yo tengo varios amigos que son Vodafone."
- "Anda, y el coche de mi padre también es Vodafone."
- "Mola. Y algunos de esos amigos incluso son Vodafone de verdad."
- "A mí me viene la Vodafone una vez al mes."

Aunque me hicieron gracia los chicos no pude evitar pensar que lo han conseguido: los hijos de mala madre de VF han conseguido que integremos como algo normal el horror que supone la superposición del nombre de su empresa a algo tan público y tan madrileño como la Puerta del Sol o la mencionada línea 2 de Metro. Qué lástima.

Aunque la pugna de lo Público vs. lo Privado no es nueva no puedo evitar ver que éste no deja de invadir parcelas de aquel. Lentamente, inexorablemente, como la marea va invadiendo la playa cuando sube. Y a nuestra espalda un acantilado impracticable ¡Ay de aquellos que no tengan escafandra!

Ahora que cada palo aguante su vela.

domingo, febrero 01, 2015

¿Título? ¿Para qué?

-A veces lloro sin querer...
-Como yo, Calabazas, como yo.

Una y veintidos minutos de la tarde. Más de diez cervezas en la bolsa de reciclaje. Este monitor nuevo en esta mesa nueva vibra cuando tecleo. Antes no pasaba. No debería pasar. Y no soy yo.
Ahora que la nube de inspiración se desvanece esto no parece tan buena idea. A fin de cuentas... ¿quién va leer estas lineas en este olvidado lugar de este universo en crecimiento constante y exponencial? Tal vez yo, o tal vez otros.

A lo que iba. Los ladrones van a la oficina es una gran serie porque tiene a los mejores. Y quien no vea esto lo lamento profundamente por él o por ella. ¿Caspa? Sí, desde luego. ¿Y qué no está nevado en este país? Hemos abrazado lo extranjero con las mismas garras con que el converso agarra su nueva fe. Ahora tecleo sin más filtro que el intentar mantener una ortografía mínima. Por yo qué sé por qué razón escribo esto en un notepad en vez de en un Word, que me señalaría las correcciones automáticamente. Vete a saber las razones. ¿Romanticismo? Puede. Siempre he sido un romántico para lo bueno y para lo malo. El caso es que encuentro el notepad refrescante y sereno, blanco y sencillo. No hace nada sin que yo se lo diga. De hecho no hace nada, sólo espera mis instrucciones. Echo de menos aquella informática. A lo mejor dentro de 20 años echaré de menos ésta de ahora. A lo mejor en 20 años sigo escribiendo aquí y lo puedo contar. A lo mejor dentro de 20 años he conseguido despìezar todos los retales de conocimiento que me llegan para llegar a hacer un destilado, un elixir de sabiduría.

A veces creo que la sabiduría es una carga. En serio. A veces, en ciertos momentos de lucidez... el momento ha pasado. Es una pena. El pensamiento era bueno, creo. Pero lo he olvidado. ¡Ah sí! La sabiduría es la consciencia de saber que el conocimiento es inútil si lo amontonas solamente, igual que el grano de cebada es inútil almacenado es un silo. Hay que fabricar algo con ello. Cerveza a ser posible. Mucha. Me encanta la cerveza. Te contaré, si llevo 11 latas desde las siete de la mañana... Ahora estoy pensando que a lo mejor el pensamiento no era tan bueno. Pero puede serlo si hago algo con ello.

Este es el blog de la debilidad. Los seres humanos escribimos cuando no podemos hacer, cuando no podemos actuar. Somos seres de actos, de realidades. Las palabras no sirven, como decía Alberti, heridas de muerte ante el vendaval de la vida, ante su grandeza y su miseria. Y yo escibo cuando me siento debil, vulnerable. Pero no tanto como para mostrar la yugular, no... no tanto. Me pongo panza arriba en este blog, pero guardo mi cuello. Mi cuello sólo lo muestro a mi amor, a mi chica, a mi dama.

Una y cincuenta minutos. Ahora debería hablar de mi dama, de mi amor, pero no lo haré. No me salen las palabras y éstas no le harían justicia, ni a mí tampoco. Estoy panza arriba, y sea una opinión afilada o una caricia en el lomo tendrán el mismo efecto. No me puedo creer lo lento que soy escribiendo, media hora para esta media página apenas de pensamientos, de esperanzas.

Estoy de vuelta en mi cueva. Hola a todos y a todas.

lunes, septiembre 30, 2013

Chantaje emocional

Hoy quiero hablar del chantaje emocional, y de esas veces donde lo usamos casi sin darnos cuenta.

Vaya por delante que hay pocas cosas que odie más que el chantaje emocional. Muy pocas. Lo políticos de este país por ejemplo, pero no muchas más. Esa clase de chantaje implica utilizar la culpabilidad en un tercero como medio para obtener un fin, implantando esa culpabilidad o potenciando la ya existente.

La culpa es una poderosa brújula para el comportamiento, una motivación de las más potentes que existen. Sólo el miedo compite con ella a la hora de empujar al ser humano a realizar una acción.

Pero hay dos grandes diferencias entre ambos sentimientos. El primero es que la culpa es algo propio de los humanos, capaces de analizar sus propias acciones y de juzgarlas, mientras que el miedo lo compartimos con el resto de mamíferos, y también con otras familias.
La otra gran diferencia entre ambos es su cualidad: el miedo es constructivo y la culpa destructiva. Voy a detenerme aquí para verlo más en detalle:

El miedo surje del instinto de supervivencia, lo cual le dota de un cierto aspecto constructivo, que no es otro que acometer las acciones necesarias para garantizar la seguridad de poder seguir respirando.

La culpa surje de un juicio y de la asunción de un error como propio unidos a cierta actitud mental vulnerable. Es con esta actitud cuando la suma entre la asunción del error, más la consciencia de que los actos pasados no se pueden cambiar, genera, por un lado tristeza por la visión del error cometido, y por el otro frustración porque ya no se puede hacer nada para enmendar dicho error: no hay solución, ni esperanza.
En la culpa se pueden ocultar también otras cosas tales como la necesidad de autoflagelarse o el autoengaño, pero en general todos sus componentes tiene en común una cosa: son autodestructivos. La culpa es autodestructiva, siempre.

Hago un inciso aquí para señalar que es perfectamente posible asumir un error sin dejar que la culpa se haga con el control. La asunción del error es algo positivo mientras que la culpa no es sino un constructo cuyos pilares son esos sentimientos negativos.

Bien. Llegados a este punto resulta sencillo de entender que no hay mejor manera de doblegar la voluntad de una persona que inundarla de sentimientos de culpabilidad. Alguien experto en manipular de esta manera puede reducir, con tiempo, a alguien a una mera sombra de sí mismo, a una cáscara vacía de todo salvo de tristeza. Con esa actitud no hace falta poner trabas a la persona pues es ella misma la que lo hace, y de una manera mucho más eficaz. La voluntad queda aplastada por el peso del recuerdo de los errores cometidos y ese mismo peso ahoga cualquier atisbo de posible recuperación y de mejora.

La culpa mata. Literalmente.
Hay que apartarla, desterrarla.

Insisto de nuevo, desterrar la culpa no implica desterrar la responsabilidad por los propios errores, sino colocar esa responsabilidad en el rol que le corresponde: el de lección para aprender de ella.
Hay pocas cosas más sanadoras que este ejercicio de replantearse los errores y de ponerlos en un lugar adecuado. Pero sigamos donde estaba.

Volviendo al chantaje emocional, éste forma parte de los numerosos mecanismos de defensa que tenemos en un entorno social. No quiero tanto defenderlo como señalar que hay situaciones, especialmente en discusiones de pareja, donde el chantaje emocional es una herramienta cotidiana a la hora ganar una posición dominante sobre el otro. Es algo lógico pues hay pocas situaciones donde las personas estemos más vulnerables que en una discusión con nuestr@ compañer@ de vida. A esto hay que añadir otro elemento distorsionador: uno puede despertar sentimientos de culpa en el otro sin que haya intención de hacerlo. Y, tanto si el otro se da cuenta (en cuyo caso se enfadará por el intento de manipulación), como si no (en cuyo caso se quedará con la culpa como un peso adicional) el daño estará hecho. En el primer caso la otra persona identificará un intento de chantaje emocional. En el segundo la otra persona se sentirá triste y frustrada.

¿Y qué situaciones pueden dar lugar a este malentendido tan peligroso? Habitualmente las discusiones o conversaciones donde los sentimientos se explican como motivadores de las acciones.

Veamos el siguiente ejemplo: "No lo hice para evitar una discusión contigo".
En esa sentencia se está poniendo al interlocutor como responsable de una acción ajena, de la cual posiblemente no tuviera siquiera conocimiento. Se cumple tanto la condición de mostrar el error ("mi pareja considera que discutimos inutilmente") como la de la incapacidad de solucionarlo.

Vamos con otro: "Como quieras. A partir de ahora me quedaré callad@"
En esta sentencia se violenta al interlocutor presentándole como motivo de una acción represiva contra uno mismo. Se cumple la condición de presentar esto como un error propio, unida al hecho de la impotencia ante un curso de acción ajeno.

Estos dos ejemplos anteriores son frases que, de seguro, todos hemos oído o dicho en algún momento. Y es que no es sencillo tener una conversación con sentimientos involucrados, tanto más cuando muchas veces no se tiene una idea clara de la naturaleza de los mismos. Pero es precisamente en este pantanoso terreno donde es más necesaria la prudencia y la atención al discurso, tanto a lo que se dice como al cómo se dice. De otra manera el peligro de caer en el chantaje emocional será máximo. Y de esa puerta nunca sale nada bueno.

Si el miedo es como un bisturí, el chantaje emocional es una muerte lenta por asfixia.
Ahora, que cada palo aguante su vela.

Un saludo.

miércoles, septiembre 25, 2013

Entrada cumpleañera

Revivo momentaneamente a este querido zombie. Por costumbre, imagino, más que por necesidad o ganas.

Estas dos noches pasadas he estado revisando algunas entradas de este blog, el cual tiene ya más de una década de existencia. Hay de todo, pero en general las entradas casi siempre buscan, o buscaban, dar salida de una manera u otra al malestar, dolor o inquietud que tuviera en ese momento.

El tiempo ha pasado y he cambiado mis dolores e inquietudes por otros distintos. Ahora este espacio está desierto. Ya no es un reflejo de ellos, ni una puerta abierta para mis conocidos y amigos.

Tal vez eso sea la muerte, el reconocimiento de cuándo algo ha dejado de servir a su propósito, y entonces se deja llevar, desaparece, se olvida. Siguiendo esta idea, dejando a un lado cuestiones biológicas evidentes, hay personas muertas hace siglos que están más vivas que nunca, y hay personas vivientes que hace años que murieron. Igual pasa con las relaciones, las obras de arte, las palabras, en general a todas las obras humanas. La muerte sólo llega cuando llega el olvido.

"Cuando yo no exita, tú jamás habrás existido".
Conan el Bárbaro es una película con una música impresionante y los diálogos justos y necesarios.

Yo me resisto a olvidar este blog, a dejarlo morirse en paz, a que lo que contiene se disuelva en ese océano de información donde moramos en la actualidad. Lo mantengo en coma, por si alguna vez necesito volver a él.

Ayer cumplí 34 años y hoy tengo el siguiente pensamiento: mirar más lejos sólo me sirve para ver más niebla.

Hasta luego.

martes, octubre 02, 2012

Nueva kettlebell. Vamos a lo serio

Aviso: Post para iniciados.

El otro día, y tras algunos avatares con la empresa de mensajería que tenía que traerla, finalmente llegó mi nueva kettlebell BodySolid de 24 kilos. Aquí tenéis una instantánea suya junto a su hermana pequeña, también de BodySolid, de 16.

Dos bolas de hierro. Literalmente.

Así a primera vista parecen similares, pero la diferencia de calidad entre ambas es más evidente cuando uno empieza a trabajar con ellas. Parece que la gente de BodySolid decide dar un salto de calidad a mejor cuando uno demuestra que se quiere dedicar un poco en serio al tema de las pesas rusas. Un detalle de esto, pequeño pero significativo, es que la de 24 tiene el relieve del peso pintado en plata, mientras que su hermana menor se tiene que conformar con tenerlo en el mismo color negro que el resto de la pesa.

El acabado de la de 24 también mejora con respecto al de la de 16, pues mientras que ésta tiene una simple capa de pintura que ni siquiera tapa las imperfecciones del hierro (demasiadas), aquella tiene un acabado uniforme en pintura mate antideslizante. Para quien nunca haya hecho algo de kettlebell diré que esto es la diferencia entre la vida y la muerte de la piel de las manos.

Hablando de comodidad diré que ambas van a la par. El equilibrio de ambas es correcto. El hecho de ser tipo cast iron macizas ayuda y facilita el movimiento de penduleo, especialmente a la hora de hacer snatch. El único handicap que tiene la pequeña de 16 es que al no contar con capa antideslizante resulta incómoda a la hora de hacer cierto tipo de ejercicios en los que se debe sujetar la pesa por la base redonda (russian twist o triple crunch), pues tiende a resbalar.

En lo que respecta a la dificultad al pasar de una a otra puedo decir que no he notado diferencia alguna. Probablemente se deba a que, entre ambos modelos, la diferencia del tamaño de la pesa en sí no es tan grande como podría pensarse. Ello es debido a que el asa, como se puede ver en la imagen, (a diferencia de las kettlebells de competición, donde tamaño y forma son los mismos independiente del peso) es sensiblemente mayor en la de 24, lo que hace que tenga un perfil bastante similar a una de 16, aunque ligeramente más grande. Al respecto del asa puedo decir que me he enamorado de ella pues, por muy grandes que uno tenga las manos, puedo asegurar que ambas caben de sobra en agarre doble al hacer swings por ejemplo. Muy cómoda. El grosor del asa me preocupaba en un principio pero tras probarlo no me ha resultado incómodo en ningún momento, ni siquiera haciendo halo, lo que es de agradecer.

En conjunto he de decir que estoy muy contento con la compra (72€ IVA inc) pues los problemas que presentaba la de 16 se han solucionado en su hermana mayor. Me alegro horrores porque llegué a plantearme el pillarme una de competición y que me la trajesen desde Alemania. Finalmente me decidí por seguir el camino clásico por una cuestión de gusto personal, pues ambas variantes, clásica y de competición, pueden dar buenos resultados.

El caso es que después de mucho leer acerca de las diferencias entre unas y otras he ido sacando en claro unas cuantas ideas que pueden ayudar a alguien que tenga una disyuntiva similar:

  • La principal diferencia entre la clásica cast iron y la de competición (tipo hollow steel), aparte del material, está en que la de competición, sin importar el peso, no cambia de tamaño ni forma. En cambio la de hierro macizo tiene que hacerse más grande para alcanzar el peso deseado. Esto implica que las de competición ofrecen mayor facilidad para pasar de un peso al superior puesto que no hay que variar la técnica, algo que sí hay que hacer en el caso de las clásicas, y que representa una pequeña dificultad añadida.
  • En el caso de las de competición el cuerpo es de acero hueco con un peso variable en la parte inferior de la pesa, lo que ayuda además a equilibrar la kettlebell en el press y el snatch, pilares básicos de la competición profesional. Hay que tener en cuenta que este tipo de pesa se ha diseñado pensando en esos dos ejercicios, así que la comodidad en ellos es máxima tanto para la muñeca y antebrazo como para el hombro. Abajo se puede ver una kettlebell de competición.

Kettlebell de competición de 28 Kgs.
  • A la hora de hacer ciertos tipos de ejercicio en los que entra en juego la flexibilidad y/o el agarre doble debe ser cómodo, la pesa clásica puede ser más efectiva puesto que el asa de ésta suele ser más amplia que la de competición. Esto hace que el rango de ejercicios, a pesar de que se pueden hacer todos con ambos tipos, sea más amplio con la clásica, lo que la convierte en la opción más versátil.
  • Las kettlebells de competición suelen ser más caras que las clásicas por lo que recomendaría que, en caso de querer una de aquellas, se buscase la oportunidad de probarlas en un gimnasio adecuado, postergando la opción de comprarla hasta haber probado si realmente merece la pena tenerla en casa.

En resumen, si alguien desea meterse de lleno en la competición del kettlebell lifting lo suyo es que opte por una pesa de competición, mientras que si alguien desea utilizar estas rutinas en su casa para ganar buen tono general y perseguir sus objetivos de fuerza y resistencia, la clásica cast-iron es la opción más adecuada y asequible.

lunes, octubre 01, 2012

Una poderosa razón

¿Por qué es bueno que Intereconomía exista?

Le hicieron una entrevista a Javier Sardá en el Intermedio hace unos días. Cuando la entrevistadora le preguntó que qué cadenas veía él respondió que La Sexta e Intereconomía. Ante la extrañeza de la chica, Sardá explicó las razones, las cuales venían a ser las siguientes:

Veía La Sexta porque se reía y por simpatizar hasta cierto punto con el ideario de la misma.
Veía Intereconomía porque, decía, cuando uno se imagina a un facha... no a un señor de derechas, a un facha, realmente se lo representa mucho menos facha de lo que en realidad es. En Intereconomía se presentan tal y como son, sin máscaras, sin maquillaje. Y hacen falta dos huevos para ser un facha de los de verdad.

Me encantó. En esta época de cortinas de humo, de enemigos intangibles, de fantasmas y dobles morales, es bueno y hasta cierto punto reconfortante saber que hay un sitio donde el opuesto ideológico se presenta tal cual, orgulloso de ser como es y encantado de haberse conocido.

Es bueno recordar que no se han ido.

jueves, septiembre 27, 2012

Un motor viejo

Me gustaría hablar bien. No, en serio, bien de verdad. Ser un comunicador, un buen orador, alguien que realmente tuviese la facultad de emitir mensajes complejos y sin embargo asequibles.

Pero claro, para eso son necesarias varias cosas. La primera, vital, es tener perfectamente claro lo que se quiere decir. Primer fail en mi caso, me temo. Solamente veo con claridad lo que quiero decir cuando se da la circunstancia de que estoy enfadado. Entonces todo va como la seda oye, como un mecanismo bien engrasado. Pero si no, como un motor viejo, que se cala, arranca y se cala. Y va renqueando.

Por ejemplo, ahora mismo me está pasando mientras escribo esta entrada. Lo del motor viejo. Escribo, vuelvo atrás, corrijo, divago... y es porque tampoco sé exactamente a lo que aspiro escribiéndola. ¿Dar algo de vida a un blog que lleva años en muerte cerebral? Pues voy apañado. ¿Tal vez recordar lo que sentía al escribir cuando este espacio me servía para ordenar pensamiento? No, si recordarlo lo recuerdo, pero ni yo soy el mismo, ni este blog tampoco; ni siquiera el ciberespacio es lo mismo. La era de los blogs personales pasó y blablabla. ¿O tal vez hacer una especie de inventario cerebral, algo así como una limpieza de polvo o una batida por casa para desalojar trastos viejos? Si es así voy mal porque no tendría tiempo de escribirlo todo. Me tendría que dedicar solamente a ello y no es plan.

Me estoy leyendo un libro muy interesante. En él hay algunas frases que se están quedando en mi corteza cerebral. Iba a poner una, pero se me ha ido. Hilo perdido. Una alfombra de aquí a Calcuta se podría hacer tejiendo todos esos hilos que voy perdiendo. Es una pena. Recuerdo que era una buena frase... lapidaria, creo. Algo así como "lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad", que decía Máximo Décimo Meridio (la razón por la que recuerdo el nombre del personaje protagonista de Gladiator pero soy incapaz de recordar la frase de marras que articulaba esto, al menos un poco, me vuelve loco).

Me he calado otra vez. A ver si consigo ponerme en marcha.

Veamos, el libro se llama La vida secreta de los edificios. Me lo regaló mi padre para mi cumpleaños. En él el autor desgrana la historia de ciertos edificios de una manera muy amena y apasionada. Empieza con El Partenón de Atenas, sigue con San Marcos de Venecia, salta a Santa Sofía de Estambul y de ahí se traslada a la Casa de Loreto. He llegado hasta ese punto. El capítulo del Partenón me impresionó profundamente. En algunos momentos estuve a un tris de soltar una lágrima al pensar en la vida de ese notable edificio, en su historia, en su evolución y en las fuerzas que lo hicieron cambiar a lo largo de los siglos. Y en Palas Athenea, la diosa que lo inspiró, aquella que encarnaba la sabiduría en el panteón griego de la Atenas de Pericles. Sí, el autor arranca fuerte, con un órdago. Me está encantando. El Partenón ha sido templo, iglesia, mezquita, museo, inspiración y símbolo de lo que es y debe ser la arquitectura... es el Leonardo da Vinci de los edificios. Al menos según la teoría. La realidad es esta:


Bueno, lo mejor será dejarlo, que no parece que la frase quiera emerger por ahora. Sigo calado en mitad de la carretera. A ver dónde tengo el teléfono de la grua...

martes, septiembre 25, 2012

Tres veces tres. Osea, treinta y tres

La parte buena de todo es que uno va tomando consciencia de lo pequeño que es en comparación con el exterior. La primera vez que vi una nube de tormenta supe lo que era ser ínfimo. Ahora tengo más edad y veo más lejos. Me siento más pequeño todavía. A este paso desapareceré antes de cumplir los 50. Me perderé de vista, no podré encontrarme.

Bueno, al menos podré decir que he estado aquí, aunque no haya servido de demasiado. O tal vez sí, no lo sé. No sé lo lejos que llegarán las ondas que creo a mi paso, y eso me reconforta y me asusta a partes iguales.

Lovecraft, en su paranoia y en su enfermedad, tuvo consciencia de esta verdad absoluta: toda sensación de control es algo efímero y en todo caso irreal. El mundo exterior siempre va a estar ahí, misterioso e inconmensurable, incomprensible y terrorífico.

Solamente se tiene control sobre uno mismo, y ni siquiera sobre todas las parcelas sino sólo sobre unas pocas. No puedo controlar que mi corazón siga latiendo: lo hace solo, sin que medie voluntad alguna por mi parte. Puedo variar a voluntad la velocidad a la que lo hace, pero ahí acaba mi control.

En fin, ayer fue mi cumpleaños. Otro más. Un día normal a fin de cuentas.
Hasta luego.

jueves, mayo 31, 2012

Voces desde el pasado

Canciones, lecturas... vivencias viejas. Y amadas.

Aquello que llega con suficiente fuerza para imprimir una huella en nuestra psique siempre se queda ahí, aguardando a que se la mire desde arriba y se reviva otra vez aquello.

No forman parte de nosotros pues siempre son voces que vienen de fuera, del mundo. Pero las reconocemos como propias porque sin ellas no seríamos como somos. Una canción especial, un libro que se lee una y otra vez, un recuerdo recurrente. Anclas que hemos lanzado al océano de la vida en aquellos lugares donde, contra todo pronóstico, el fondo marino abandona su baldía y oscura realidad y alumbra un tesoro oculto o un pecio hundido.

Como un canto de sirena llaman desde los arrecifes, atrayéndonos hacia tiempos pasados donde todo era mejor. Que sea falso no importa, son hermosas. Sí, uno podría vivir en el pasado permanentemente, nutriéndose de esas voces, sintiendo que la vida y la respiración que faltan a veces, no son un problema y no lo serán nunca más. Solamente hay que encenrrarse con Circe en la cueva y dejar que el mundo siga su curso. Uno ya está fuera de él. Cuánta paz...

Voces desde el pasado. Como las nieblas a las que, dicen, tanto temían los antiguos vikingos ocultan lo que hay delante, atrás y a los lados del camino, y en ese momento, cuando se lanzan las aves enjauladas a la libertad con la esperanza de que no regresen, la voz de una gaviota se oye por encima y renace la esperanza, así surgen de vez en cuando las voces, y de repente la niebla parece menos espesa y la difusa luz sin sombras parece aclararse. Así se recuerda que en la vida, como los hermosos ojos de la dama amada, se requiere a veces de un parpadeo para seguir mirando hacia delante, hacia la difusa niebla del futuro.

Y sin embargo un día se sale de la cueva y se reemprende el camino a Ítaca, con la sensación de que todo lo vivido no ha sido sino un sueño extraño, maravilloso y terrible. Y el marino, a pesar de estar enamorado de la mar, siente la llamada de la tierra, del hogar abandonado mucho tiempo atrás, y pone rumbo a ella, en singladura hacia las costas conocidas que un día le vieron partir en dirección a... no se sabe dónde. Y al llegar a casa, al hogar, se sentirá a gusto durante un tiempo. Pero no pasará mucho hasta que vuelva a oir las voces. Tal es su dicha y su condena. Oir siempre las voces. Las voces desde el pasado.

domingo, octubre 16, 2011

Milana bonita...

Milana bonita...
Acabo de terminar de ver Los Santos Inocentes. No la había visto hasta ahora.
Milana bonita. Ahora tengo un nudo en la garganta. Ahora siento tristeza, perplejidad...

Ahora siento odio.

martes, septiembre 27, 2011

Cuestión de gustos

Una amiga me dijo hace bastante tiempo acerca de este blog: "Me gustaba más cuando hablabas de lo que sentías en vez de tratar otros temas". Nunca supe qué pensar de ello.

Haciendo una analogía, sería como si solamente me gustase estar con una persona cuando ésta solamente habla de determinados cosas. Cierto es que hay gente por ahí con las que es arriesgado sacar según qué temas a la palestra, pero esto es un caso distinto: alguien se queda con una parte específica de un todo. No es que tenga importancia alguna (ni siquiera sé por qué estoy escribiendo sobre ello), pero me apetecía hugar un poco a ver si saco algo nuevo.

Somos polifacéticos como personas. Este notable y obvio hecho facilita que algunos objetos creados por nosotros hereden esa particularidad. Los blogs, los personales en concreto, son especialmente susceptibles de ello, dado que dan salida a una necesidad del autor de escribir o contar algo. Fruto de esto encontramos un común denominador a las entradas de ese blog, algo a lo que llamo la "importancia subjetiva relativa".
1. Todas las entradas de un blog tienen una importancia base que motivó su creación.
2. Esa importancia, sin entrar a valorar el contenido de las entradas, es subjetiva puesto que derivan de la propia percepción del autor.
3. Dentro de un blog, y de nuevo desde la propia percepción del autor, hay entradas relativamente más importantes que otras.

Quien me conozca un poco puede empezar a intuir el malestar (relativo) que me produjo la frase, (bienintencionada, no lo dudo) de esta persona. A mí no me cuesta hablar de mis sentimientos. Podría pasarme el día hablando sobre ellos. Y la noche. Los tengo a flor de piel, no tienen nada especial. De hecho esta entrada se está escribiendo casi sola. Tiene poca importancia relativa para mí.

En cambio, cuando escribo una entrada sobre un tema específico, habitualmente le doto de una mayor importancia relativa. Me lo curro mucho más. Considero que son mejores entradas. Por eso me provoca cierto malestar esta discordancia entre mi percepción y la importancia relativa que le dan otros lectores a lo que escribo. Supongo que esto le pasa a todo el mundo.

Aunque de vez en cuando alumbro alguna entrada como la del San Juan Nepomuceno que aúna lo mejor de ambas tendencias, y eso está bien, aunque para ello tengan que pasar otras tantas sin pena ni gloria como esta, esta, o esta otra.

Supongo que es cuestión de gustos.

lunes, septiembre 19, 2011

Manifiesto de Renuncia

Habiendo andado ya casi 32 años por esta vida, uno se pregunta varias cosas: qué le espera, qué aprendizaje de las vivencias pasadas ha perdido por falta de visión y/o oportunidad, qué mecanismos podría poner en marcha para mejorar en el futuro... en fin, cosas comunes y corriente, humanas.

Ocurre entonces que, de vez en cuando, uno es capaz de ver una circunstancia que le ha acompañado toda la vida, un patrón. Es precisamente esto lo que me lleva a redactar, como ejercicio, este pequeño manifiesto de renuncia:

Yo, en pleno uso de mis facultades físicas y mentales, habiendo percibido someramente ritmo y planes vitales, propios y ajenos, y viendo que todo esfuerzo que he estado invirtiendo en la tarea de conseguir una cierta cantidad de paz duradera ha terminado fracasando, manifiesto lo siguiente:

1. Desde ahora mismo renuncio a obtener una paz eterna o duradera, puesto que asumo que dicho esfuerzo es vano.

2. Todas las tareas por mí emprendidas a partir de ahora las acometeré con esfuerzo y con la consciencia de que en cualquier momento, venga o no el caso o con o sin razón aparente, podrá suceder (y de hecho sucederá) algo que hará tambalearse o directamente destruirá los frutos de mi esfuerzo.

3. No niego los pensamientos irracionalmente optimistas naturales en mi persona, pero dichos pensamientos no me cegarán de ahora en adelante hasta el punto de negar la evidencia presente ante mis ojos de que si los seres humanos estuviésemos destinados a tener paz, no seríamos seres humanos sino helechos.

4. Sin caer en el pesimismo, sí que optaré a partir de ahora por un enfoque sosegado y prudente de las situaciones que se me presenten con el objeto de intentar percibir mejor dichas situaciones.

5. Mi sentido de la justicia, como valor íntimo y propio, en lo sucesivo se adecuará únicamente a mi conducta y a mi pensamiento. Nunca más intentaré ver paralelismo alguno entre dicho sentido y los constructos sociales de mi entorno, así como tampoco con esa "suma de todo" a la cual tengo el honor de llamar "Vida".

6. Finalmente, asumo que mi asunción acerca de que esa "Vida" incentiva la justicia es falsa y carente de sentido.

A ver qué tal. Es corto, debería ser sencillo...

martes, julio 26, 2011

Arranque Zen

Hace tiempo alumbré una frase que creo verdadera en su esencia, y es que aquel que ame la bebida debe amar la resaca. Pues bien, esta es una de esas mañanas en las que uno se arrepiente de afirmaciones como la anterior.

Qué resaca madre. Incluso he hecho algo que no suelo hacer que es echar mano de la química, en este caso un paracetamol. Ahora estoy un poco más recuperado.

Me parece que beber me gusta cada vez menos.

lunes, julio 25, 2011

Movimiento

Hoy me gustaría reflexionar un poco sobre el movimiento 15M, ese extraño y variopinto compendio de ilusiones, propuestas y actos que desde hace dos meses casi y medio viene iluminando un sendero casi olvidado: el de la esperanza real de cambio.

No querría que se me malinterpretase sobre este punto: lo realmente valioso del 15M, el gérmen de algo más grande que el propio movimiento, ya ha tenido lugar. Ya ha sucedido delante de las narices de toda la sociedad. Y es un simple pensamiento, como una estrella lejana que viene a ayudar a los navegantes en un océano llano e infinito: la consciencia de que cualquier cambio que se quiera alumbrar en nuestro entorno, antes debe pasar por uno mismo; cualquier revolución social antes debe ser una revolución personal.

Lo más curioso del asunto es que es algo que aparentemente no ha auspiciado nadie, que era complicado de preveer para los "analistas" de esta sociedad, tan acostumbrados ellos a que la masa sea un elemento estable y predecible. De repente un grupo de individuos, un colectivo de personas se sentaron y se pusieron a discutir, a debatir, a hablar. Y luego no se disolvieron sino que siguieron.

La herramienta escogida para ello fue algo valioso y venerable: la asamblea. Esa gran desconocida en este mundo donde se tiene a la democracia por el paradigma a seguir en vez de tomarla como lo que es, a saber la herramienta menos mala cuando fracasa el consenso. Esas asambleas fueron capaces de regularse a ellas mismas, de funcionar y de fomentar el intercambio de opiniones y de información. En algunos casos incluso han alumbrado posturas consensuadas. Esto último es de un valor incalculable, porque implica varias cosas importantes: la primera es que en general todos los miembros habrán tenido que flexibilizar su postura; la segunda es que se habrán oido razones y opiniones contrarias al propio parecer, y eso es enriquecedor; la tercera es que invita a abrir un espacio para la reflexión crítica, para la creación de la propia e informada opinión en vez de intentar adoctrinar.

Todas estas razones guardan un gran valor pedagógico, para mí el principal activo del movimiento. Son estos valores propios de una sociedad sana, crítica consigo misma, y debería ser labor general el integrarlos y transmitirlos a las generaciones venideras. Son la base sobre la que cimentar, igual que nuestros padres y abuelos cimentaron otras bases para legárnoslas y construir en ellas.

El 15M es la constatación de que, a pesar de los pesares, a pesar de la manipulación a la que someten los medios mayoritarios, a la alienación y enajenación mental inherentes a la vida contemporánea, a la presión del mainstreamn, acechante siempre detrás de la siguiente sinapsis, a la constante labor de des-educación y desmenuce de la capacidad crítica personal, y tantas otras cosas, es la constatación, digo, de que esta es una sociedad cuyas raices son sanas, llenas de vida y de voluntad de mejora.

El 15M no va a cambiar el mundo. El 15M ya ha empezado a cambiar el mundo. Pero esto es una carrera de fondo, la más larga de la historia. Y, aunque entristezca pensarlo, tal vez nosotros no veremos la meta. Pero tal vez nuestros hijos o nuestros nietos sí tengan esa fortuna y cuando miren hacia delante vean esperanza y cuando miren hacia atrás, hacia nosotros, se sientan orgullosos de lo que vean. Sí, tal vez sea posible.

martes, junio 28, 2011

De vuelta con la bici

Ayer por la mañana me vine al trabajo en bici. La pobre llevaba parada desde otoño del año pasado, y con tanto trajín como hemos tenido ha estado arrumbada y olvidada. De manera que el domingo le hice una pequeña puesta a punto y ayer me monté en ella y puse rumbo al curro. Se portó magníficamente bien, como ha venido haciendo desde que la compré de segunda mano. La Rockrider 5.2 del Decathlon de momento está haciendo honor a su nombre.

De todas formas voy a llevarla a que le hagan una puesta a punto completa porque se lo merece. Hay óxido en algunas partes, habría que cambiar el freno traseño y posiblemente también el delantero, limpiar los cables y verificar los cambios de marcha... en fin, cosas que nunca he hecho, así que mejor dejarlo en manos de profesionales.

Mañana haré el viaje de nuevo por la nueva Ribera del Manzanares hasta la Ciudad Universitaria. A ver si consigo bajar de los 40 minutos.